Por Francini Placencia
En mis más de dos décadas de trabajo en el Ministerio de Salud Pública tuve la oportunidad de compartir con personas valiosas de las que aprendí mucho. En un lugar destacado se encuentra el Dr. José Rodríguez Aybar, quien este 20 de octubre celebraría su cumpleaños si aún estuviera en este plano de la existencia.
Al recordarlo este día rindo un sincero homenaje a quien más que mi superior inmediato en la época en la que laboré en la Dirección de Desarrollo y Fortalecimiento de la Direcciones Provinciales de Salud, fue un compañero, un aliado, un gerente que tenía claro la importancia de confiar en su equipo técnico y de darle herramientas para que el trabajo se hiciera con calidad.
Carismático y de trato respetuoso, prodigaba su sonrisa a “manos llenas”; trabajador incansable, conocía el engranaje de la entidad rectora de la salud pública como nadie pues ocupó todas las subsecretarías/viceministerios de la institución; activista social y político hasta el último día de su vida, siempre estuvo al lado de las mejores causas.
Recuerdo que le preguntaba cómo podía ir a Santo Domingo y regresar a Salcedo cada día, todos los días, y siempre me contestaba con un: “No puedo dormir fuera de mi casa”, respuesta que era refrendada por Pedro —su chofer por muchos años—, su compañero de tantos viajes.
Tuve la oportunidad de expresarle en más de una ocasión cuán agradecida estaba por lo que él y el Dr. Guillermo Serra —uno de mis “gaianos” favoritos, a quien quiero, admiro y respeto— hicieron por mi en un momento crucial para mi vida. Él lo sabe, pero una vez más quiero decirle, para que donde quiera que se encuentre lo escuche: gracias por su apoyo y por los momentos compartidos; gracias por el regalo de su existencia.
¡Continúe descansando en paz y feliz cumpleaños, Dr. José Rodríguez Aybar!



