Sin mayor mérito que haber propiciado este Nueva York chiquito de metro y elevados. Sin
propuestas de soluciones reales a los problemas reales de este real país. Con un discurso partidista
que no pasa de la simple retórica, Leonel Fernández ya no sabe qué hacer para que su fuerza
tenga pueblo grande y figuras preeminentes que no sea simplemente su hijo y un discurso
opositor que no pasa de discurso. Envuelto en un dilema sin solución: candidato su hijo o
candidato él…(Leonel Fernández, más perdido que el hijo de Limberg, todavía no sabe qué hacer
para un 2028 que no le promete lo suficiente para alcanzar la gloria).
