SAN FRANCISCO DE MACORIS.- El Obispo de la Diócesis de San Francisco de Macorís, Ramón Alfredo de la Cruz Baldera señaló que la corrupción no es un problema aislado de los funcionarios públicos, sino que involucra activamente a quienes los presionan a cambio de favores.
«No hay corruptos sin corruptores», sentenció el obispo, parafraseando un adagio campesino: «Tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata», expresó De La Cruz en su homilia durante la misa conmemorativa por el natalicio de Juan Pablo Duarte.
El religioso criticó duramente la falta de autoridad moral para juzgar a los políticos cuando los ciudadanos, a menudo, venden su voto por una dádiva o exigen favores económicos, recetas médicas y puestos de trabajo en el gobierno.
Estas prácticas, según el obispo, equivalen a vender la conciencia por «un plato de lentejas», sacrificando planes de gobierno y honestidad por beneficios inmediatos.
«Es una verdad incómoda», describiéndola como una «medicina amarga» que la sociedad debe tragar hoy.
“No nos asustemos por los escándalos que salen a la luz pública; asustémonos del silencio cómplice que los ocultaba”, expresó.
Señaló que la ciudadanía a menudo califica de «tonto» o «bruto» al funcionario que no aprovecha su posición para el enriquecimiento ilícito, lo cual refleja una profunda crisis ética.
La homilía concluyó con una oración por los funcionarios públicos íntegros que diariamente enfrentan la tentación de la corrupción, instando a la sociedad a reevaluar su propio papel en el mantenimiento de este ciclo sistémico.






