La llamada gallina de Guinea, conocida popularmente como guinea, comparte denominación con el denominado pasto o yerba de guinea, una gramínea introducida en el Caribe durante el período colonial. Ambos términos remiten a la región africana de Guinea, de donde procedía una parte considerable de las personas esclavizadas trasladadas a América.

Durante una visita a una hacienda en Cuba dirigida por Ramón Castro, hermano de Fidel Castro, se nos ofreció una explicación sobre el uso histórico de esta hierba. Según relató, el pasto era utilizado en las bodegas de los barcos negreros como cubierta del suelo, con el propósito de reducir el contacto directo de los cautivos encadenados con la madera de las embarcaciones. Esta práctica buscaba evitar la formación de llagas, ya que las lesiones físicas podían disminuir el valor de venta de los esclavizados en los mercados coloniales.
Asimismo, se señaló que entre los fardos de hierba transportados podían encontrarse huevos de gallina de Guinea, los cuales, una vez en tierra, eran puestos a empollar. Este detalle ilustra cómo, junto con las personas sometidas a esclavitud, también circulaban especies animales y vegetales que luego se integraron al paisaje agrícola y cultural del Caribe.
La denominación “guinea” aplicada tanto al ave como al pasto responde, por tanto, a una asociación geográfica vinculada al origen africano de buena parte de los cautivos. Con el tiempo, el término se naturalizó en el habla popular, permaneciendo como vestigio lingüístico de la trata transatlántica y de los procesos de intercambio biológico y cultural que marcaron la historia colonial.






