La renuncia de Joseph Kent de la Dirección Nacional Antiterrorista de Estados Unidos aporta los elementos más contundentes sobre que los ataques de ese país e Israel en Irán fueron instigados por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en base de su propio interés personal de sobrevivencia interna.
Para nadie resulta ya extraño saber que la guerra significa para este criminal un seguro de vida, pues sobre sus costillas penden cargos penales que deberá cumplir en cualquier momento, y que si no está en la cárcel se debe a los conflictos bélicos que arma.
"Irán no representaba una amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que comenzamos esta guerra debido a la presión de Israel y de su poderoso lobby estadounidense”, señala Kent en su contundente texto de renuncia.
Lo que refiere el señor Kent ya había sido admitido por altos cargos de la Administración, quienes ni siquiera guardaron las formas para señalar que la decisión de Washington de atacar a Irán se debió a que sabían que Israel lo haría.
Es decir, no podían ir detrás de Israel, y peor aún, no estaban en capacidad de persuadir al equipo guerrerista que gobierna el país hebreo.
"Apoyo los valores y las políticas exteriores con las que usted hizo campaña en 2016, 2020 y 2024, y que puso en práctica en su primer mandato. Hasta junio de 2025, usted comprendía que las guerras en el Medio Oriente eran una trampa que le arrebataba a Estados Unidos las valiosas vidas de nuestros compatriotas y agotaba la riqueza y la prosperidad de nuestra nación…”.
¡Y vaya qué trampa! Ahora mismo el presidente Trump no encuentra cómo finalizar el conflicto.
Han sido mentiras interminables, que Kent llama “cámara de eco” utilizada para engañar al presidente y hacerle creer que Irán representaba una amenaza inminente para Estados Unidos, y Trump, “si usted actuaba ahora, existía un camino claro hacia una victoria rápida”.
Y el grito fulminante de Kent: “Como veterano (…) desplegado en combate 11 veces y como esposo (…) que perdió a su amada esposa Shannon en una guerra fabricada por Israel, no puedo respaldar el envío de la próxima generación para luchar y morir en una guerra que no beneficia en nada al pueblo estadounidense ni justifica el costo en vidas…”. ¡Impresionante por origen y contenido!






