Irán le sacó el aire al presidente Donald Trump. Acaba de firmar un acuerdo con Rusia, por $25 mil millones, para construir ocho reactores nucleares. La segunda movida fue mucho más agresiva y problemática. Y hay quienes aseguran, que tiene suficiente uranio enriquecido para fabricar cerca de una docena de bombas nucleares.
Demanda que le levanten todas las sanciones y le devuelvan $24 mil millones retenidos (dinero comprometido con Rusia). Demanda que Washington abandone el Medio Oriente. Y le pague unos $300 mil millones en reparaciones por los daños causados por los bombardeos. Según Irán, esas son las condiciones fundamentales para poner fin a la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz.
Trump varió su discurso, acusó al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, de estar loco, y le recordó que debía estar preso. Simultáneamente, Trump elogió al líder supremo iraní, ayatolá Jomeiní, y dijo que estaría “honrado” de conocerlo.
Trump cambió su discurso agresivo, tiene poderosas razones para ser más amistoso y conciliador.
Irán les hizo saber a los Estados Unidos que tiene armamentos que nunca ha usado, y que usará si el conflicto se expande. La inteligencia estadounidense claramente falló, porque creía que Irán no tenía ni el arsenal ni la capacidad militar que ha demostrado tener en esta guerra.
Cada día que pasa es tiempo que Irán aprovecha para fabricar armamentos y preparar nuevos ataques. Cada día que pasa, Washington debe gastar más dinero y armamentos; la espera favorece a Irán y desfavorece a los Estados Unidos. Prolongar el conflicto solo favorece a Irán.
Washington inició esta guerra, según Trump, para destruir el programa nuclear de Irán. Que ahora le devuelva a Irán el dinero con el que construirá reactores nucleares, es al menos irónico. Para Washington, abandonar el Medio Oriente significa abandonar el control de la energía mundial, resulta impensable, pero tampoco puede mantener esta guerra de manera indefinida.
Para Trump, pagarle a Irán $300 mil millones que no tiene, es como la principal de todas las humillaciones posibles, pero no puede mantener la guerra indefinidamente.
Trump fue buscando lana, y salió trasquilado, ahora busca una salida que no encuentra; las cosas están cambiando.





