La política no se gana con percepciones. Se gana con votos.
Por eso, antes de vender una candidatura, hay que mirar los números.
En las pasadas elecciones, Justicia Social obtuvo 362 votos en el nivel presidencial, 353 votos en la alcaldía y Rubén Santos alcanzó apenas 278 votos como candidato a regidor.
Entonces la pregunta es obligatoria.
¿Con 278 votos puede alguien sostener una candidatura competitiva a la alcaldía de Río San Juan?
A mi entender, no.
Y precisamente por eso sostengo la tesis que planteé en mi artículo anterior: Rubén Santos no sería el destino de la negociación. Rubén sería la negociación.
Cuando una figura política genera más expectativa que fuerza electoral, su mayor valor no siempre está en llegar a la meta, sino en servir como ficha para que otros negocien mejores posiciones.
Esa es la lectura que hago de lo que está ocurriendo.
También vale preguntarse cuál es hoy el espacio político real de Rubén Santos. Después de las decisiones que ha tomado en los últimos años y de los conflictos políticos que han surgido alrededor de ellas, ¿qué organización estaría dispuesta a convertirlo en su principal apuesta para la alcaldía?
La política es mucho más compleja que una publicación en redes sociales o una fotografía entregando una ayuda. Gobernar un municipio exige liderazgo, estructura, estrategia y capacidad para construir confianza.
Por eso insisto: cuidado con confundir el ruido con la fuerza.
En mi opinión, la verdadera negociación no gira alrededor de una candidatura, sino alrededor de una pieza que otros intentan colocar en el tablero para aumentar su poder de negociación.
Y ahora la pregunta se la dejo a usted.
¿Cree que 278 votos son suficientes para construir una candidatura a la alcaldía o más bien para convertirse en una pieza de negociación?
En mi próxima entrega explicaré por qué, desde mi análisis, Lenín Melo tiene las condiciones para repetir cuatro años más al frente del Ayuntamiento de Río San Juan.





