Hay que insistir sobre un tema viejo, pero que sigue presente -con todos sus efectos negativos- en República Domimicana.
Es el referente a la niñez dominicana andrajosa, indigente y que durante décadas no ha tenido la tan reclamada protección del Estado.
No tiene, además, la educación que por necesidad debe fusionarse con los estudios primarios, que le ayude a dar inicio hacia el anhelado desarrollo.
Pero, además a su progreso académico y, en sentido general, profesional que le permitirá el bienestar social, económico y de salud. Es la misma realidad que abate a la sociedad dominicana que aspira a “sacudirse” del histórico subdesarrollo a todos los niveles.
Exponer también lo que se ha proclamado hasta la saciedad: Que losniños indigentes dominicanos, cuya vulnerabilidad les frena su propósito de crecer sanos y que se fundamente en tener una adecuada alimentación que, si se logra, les ocasionará un real progreso en todos los renglones.
En ese orden precisar: Es una manifestación que han expuesto sociólogos, maestros y ejecutivos de la Unicef, órgano que funciona en favor de los niños desamparados a nivel global y que pertenece a la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Se busca la forma de que esos infelices infantes puedan tener acceso a los indispensables servicios de salud, educación y pleno progreso social.
Es, en esencia, lo que les permitirá garantizarles -además- una educación integral, inclusiva, justa y necesaria con miras a ver realizado el tan reclamado objetivo.
El objetivo de estar protegidos frente a todo tipo de violencia sumada a la mendicidad.
También cabe resaltar que ningún funcionario del presente gobierno ha reaccionado ante tan penosa realidad.
Si no se actúa con urgencia y con la aplicación de efectivas políticas públicas, el país tendrá que aceptar que los niños dominicanos desamparados andarán por el espinoso sendero de la delincuencia.
¡Un peligroso camino que no queremos que nuestros niños de la calle comiencen a trillar!
Continuará…






