SANTO DOMINGO.- Tener un seguro médico en la República Dominicana se ha convertido en una paradoja constante para miles de ciudadanos. A pesar de contar con un carnet de afiliación al Régimen Contributivo del Seguro Familiar de Salud (SFS), acudir al médico, someterse a un procedimiento quirúrgico o adquirir medicamentos implica asumir un gasto de bolsillo exorbitante.
Lejos de ofrecer una cobertura integral, el sistema actual traslada una parte desproporcionada de la carga financiera directamente a los hombros de los pacientes, lesionando profundamente la economía de los hogares.
El problema central radica en la obligatoriedad de asumir montos adicionales conocidos como copagos y diferencias médicas. Mientras que el copago representa la cantidad fija establecida por el sistema cada vez que se utiliza un servicio, la diferencia es el monto extra que un médico o centro de salud cobra por encima de la tarifa oficial que cubre la Administradora de Riesgos de Salud (ARS).
Estas diferencias oscilan en promedio entre los 500 y los 3,500 pesos para una simple consulta, pero se disparan a miles o cientos de miles de pesos cuando se trata de intervenciones quirúrgicas o procedimientos complejos.
Un impacto financiero alarmante para los afiliados
Las proyecciones económicas reflejan la magnitud de este problema. Según un informe técnico elaborado por el doctor Pedro Ramírez Slaibe, especialista en gerencia y seguridad social, se proyecta que en su escenario central los afiliados del Régimen Contributivo desembolsarán la astronómica cifra de RD$24,844 millones durante 2026 únicamente por concepto de copagos y diferencias. De este total, unos RD$11,251 millones corresponden de manera directa al componente profesional de consultas, cirugías y visitas médicas intrahospitalarias.
Para ponerlo en perspectiva, el análisis revela que por cada RD






