En las dos primeras entregas sobre este tema he tratado de argumentar sobre la alta posibilidad de que el Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana tenga que decidir sobre las candidaturas de ese Partido, específicamente en lo relativo a la repostulación del primer mandatario, Danilo Medina, ante el dilema planteado de su alta tasa de aceptación por parte de la población; y sobre todo, de la garantía de un triunfo electoral en el 2016, con más de un 70%, evitando de esta manera la incertidumbre de someter al país a una traumática segunda vuelta electoral.
En caso de que el Comité Político tome la decisión de apoyar una reforma constitucional para permitir que el Presidente Medina pueda optar por un nuevo período, lo cual sería apoyado por la gran mayoría del PLD y del pueblo, incluyendo, claro está, al Dr. Leonel Fernández, como presidente del Partido. Pero aún presentándose esa situación, la última palabra la tendrá el Presidente Danilo Medina, quien podría mantener su palabra de no reelegirse, argumentando que no modificaría una constitución para provecho propio y que preferiría retirarse tranquilo a su casa y volver en el 2020. Eso nos presentaría un dilema, con varias alternativas, que trataremos de analizar con todas las variantes posibles.
Descartada la posibilidad de la reforma constitucional, el candidato que el Presidente Medina apoye se estaría posicionando en una coyuntura favorable para convertirse en el candidato oficial del PLD, argumento que todos, incluyendo los menos versados en estrategias políticas, con todo el fanatismo que los pueda caracterizar, estarían de acuerdo, eso creo, en la amplia posibilidad de que el danilismo pueda favorecer y fortalecer a uno de esos aspirantes.
Después de hacer una evaluación política-electoral, me inclino por la tesis de que el Presidente Medina se decidiría por apoyar al Dr. Leonel Fernández, lo cual es una interpretación particular, que no compromete al danilismo, la cual voy a tratar de fundamentar, pero que de todas maneras seguirá siendo una teoría propia, cuya única y absoluta responsabilidad es de quien calza la firma de este artículo.
Según las últimas encuestas, al margen de Danilo y Leonel, los candidatos que aparecen con un mínimo de aceptación en el electorado son Margarita, Francisco Javier y Reynaldo Pared, los cuales están técnicamente empatados con un 6%. El caso de Margarita Cedeño, entiendo que no amerita entrar en muchas consideraciones, pues no se le ha visto que tiene reales aspiraciones, simplemente es una simpatía mediática. En el caso de Francisco Javier, el cual en un momento se consideró un candidato con grandes posibilidades y con muchas potencialidades, cuya candidatura iba calando rápidamente en el electorado hasta situarse en un lugar privilegiado. Posicionamiento que empezó a declinar en la medida que Leonel Fernández manifestó la posibilidad de aspirar a la presidencia, lo que fundamenta el punto de vista de que Francisco Javier en principio armó una estructura con profundos compromisos con el leonelismo.
Francisco Javier, si bien es cierto que todavía mantiene un fuerte proselitismo político, con una campaña mediática bien orquestada y muy bien dirigida, la presencia de Leonel en el escenario tiende a debilitarlo, colocándose en una circunstancia que proyecta una percepción de no favorecerle como candidato del 2016. El caso de Reynaldo es más descifrable electoralmente, pues este sale al escenario con el apoyo de un grupo de senadores y diputados pertenecientes al danilismo, con la estrategia de que iniciar con esa estructura se convirtiera en un efecto dominó que irradiara toda esa corriente política. En realidad eso no ha pasado, Reynaldo se ha mantenido con ese equipo original de apoyo, pero no ha logrado integrar los cuadros danilistas, ni motivarlos, y menos entusiasmarlos, en el proyecto.
Los danilistas en su gran mayoría están a la espera de la señal de su líder para tomar una decisión definitiva, como es natural, por principios y lealtad es lo que deben hacer, aunque como siempre ocurre en los procesos electorales, existen los llamados sin "compromisos", aquellos que como una estrella fugaz, se precipitan de manera solitaria a buscar lo que entienden su "espacio", y que al final terminan sin que nadie los tome seriamente en cuenta. Su valor en el mercado se ha despreciado.
Este es un momento de paciencia, es un momento de meditación, de reflexión, cualquier precipitación no sería beneficiosa, es necesario esperar que los nubarrones aclaren el escenario, que el panorama político electoral se transparente. En esa circunstancia, estoy seguro que aquellos que tienen una visión de equipo, de unidad y fraternidad, tomarán la decisión que más convenga al partido y al país.