SANTIAGO.- El presidente del episcopado dominicanos y arzobispo de esta arquidiócesis, monseñor Héctor Rodríguez, lanzó un mensaje contundente, invitando a los fieles a no quedar atrapados en un rito vacío, sino a mirar de frente las dificultades del presente.
Durante su homilía, realizada este Viernes Santos en la Catedral Santiago Apóstol a propósito del Sermón de las Siete Palabras, Rodríguez hizo una observación crítica sobre la tendencia a idealizar el pasado mientras se ignora el dolor actual, señalando que muchas veces la fe se limita a la nostalgia histórica.
"A veces nos quedamos pensando únicamente en las cruces del pasado, en aquel sacrificio de hace dos mil años, y se nos olvidan las situaciones actuales que nos mantienen en una cruz hoy en día", explicó.
Instó a la sociedad a identificar qué es lo que nos "crucifica" en la modernidad, haciendo una mención dolorosa sobre la violencia de género que azota a la región.
Monseñor lamentó profundamente el caso de la joven de Sabana Iglesia, quien perdió la vida recientemente a manos de su expareja, citando este hecho como una de las expresiones más crueles de las cruces actuale
"Es momento de nosotros mirar cuáles son las cruces de este tiempo. La cruz de hoy es la corrupción que nos roba el bienestar, es la violencia que enluta a nuestras familias, es la indiferencia ante el que sufre hambre y falta de oportunidades", manifestó.
Para el arzobispo, el feminicidio y la inseguridad son llagas abiertas que demuestran la urgencia de una transformación ética y social, indicando que el sacrificio de Cristo debe mover a la comunidad a proteger la vida en todas sus formas.
El Viacrucis
Una vez concluidas las reflexiones en la catedral, y los servicios religiosos, la comunidad se volcó a las calles para el tradicional Viacrucis que recorrió las calles El Sol, Restauración, 30 de marzo y otras.
En esta etapa, el sentimiento de dolor y la denuncia expresada en el púlpito se transformaron en un caminar colectivo, donde las catorce estaciones dónde el principal mensaje era que el camino hacia la redención exige compromiso y sacrificio real.
La caminata terminó con un mensaje de esperanza "el deber del cristiano es trabajar por una sociedad que apueste por la transparencia, la paz y la dignidad humana".






