El primer año del segundo gobierno de Donald Trump, presenta un balance positivo. Trump hace cumplir las leyes que escogió cumplir, pese a la obstrucción callejera de la oposición.
A nivel interno, Trump tiene serios problemas con el aumento en el costo de la vida; y sus diferencias de criterios con el jefe de la Junta de la Reserva Federal, Jerome Powell, sobre tasas de interés.
Con un equilibrio precario, Trump terminó la guerra entre Israel y Hamás, también se retiró del conflicto de Ucrania. Venezuela mantiene un precario equilibrio, menos sangriento que el de Irak, Siria, Libia y de todo el Medio Oriente.
Aceptó el mundo multipolar, y busca controlar el continente americano, incluyendo a Groenlandia y el Canal de Panamá.
Trump sacó el país de 66 tratados y organismos internacionales controlados por los globalistas. Esta semana hablará ante ellos en Davos, Suiza, ojo con eso.
Trump no ha podido controlar la inflación como él y sus seguidores esperaban. Ha tenido fuerte oposición al cumplimiento de su principal promesa de campaña: remover a los indocumentados del país.
Ese escollo, absolutamente político, es, si se quiere, el más preocupante que enfrenta su administración, porque es un movimiento muy bien articulado y financiado.
Y llega a extremos en los que ciertos ciudadanos se sienten con derecho a interferir en las actividades policiales impidiéndoles a los policías migratorios federales cumplir sus misiones.
Tenemos un enfrentamiento directo entre el Gobierno Federal y el gobierno estatal de Minnesota, que apoya todas las protestas. El gobernador, Tim Walz, fue candidato vicepresidencial demócrata. El movimiento ya tiene una víctima, una activista que un policía mató, es su primera “mártir” y va creciendo.
Minnesota, para quienes llevan anotaciones, es el lugar donde asesinaron a George Floyd en medio de la campaña presidencial y la pandemia de COVID-19 en el 2020; su asesinato desató protestas y saqueos a nivel nacional.
El tira y aloja de Minnesota debe ser monitoreado, porque puede ser el inicio de un movimiento que amenace la unidad nacional estadounidense.





