Santo Domingo.– El exadministrador del Banco Agrícola, Carlos Segura Foster, advirtió que esa entidad financiera atraviesa un deterioro financiero e institucional severo, reflejado principalmente en el estado de su cartera de préstamos, cuya morosidad —según afirmó— podría situarse entre 15 % y 25 %, una cifra que calificó de "escandalosa" en comparación con el promedio del sistema financiero nacional.
Durante una entrevista en el programa El Despertador, Segura Foster sostuvo que esta situación no es reciente ni producto de errores aislados, sino de decisiones premeditadas que distorsionaron la política crediticia del banco, especialmente a través del manejo irregular del programa de préstamos a tasa cero, concebido originalmente para pequeños productores agrícolas.
El exfuncionario afirmó que una parte significativa de esos recursos fue otorgada a grandes empresarios e instituciones que no cumplían los requisitos, mientras más de 25 mil pequeños productores que sí calificaban quedaron excluidos, viéndose obligados a aceptar préstamos a tasas más altas o quedando fuera del financiamiento.
Segura Foster explicó que muchos de estos préstamos fueron clasificados como "cartera administrada" para evadir las normativas de supervisión bancaria, pese a tratarse de recursos propios del banco, lo que permitió ocultar riesgos, evitar reservas obligatorias y presentar estados financieros que —a su juicio— no reflejan la realidad económica de la institución.
Impacto y consecuencias del deterioro financiero en el Banco Agrícola
Además, denunció prácticas como la renovación de préstamos vencidos para simular pagos, el registro de intereses no cobrados como ingresos y una sobreestimación de beneficios, lo que habría contribuido al deterioro progresivo de la cartera.
El exadministrador también señaló un uso político del Banco Agrícola, especialmente durante el proceso electoral de 2024, cuando —según indicó— se produjo un aumento artificial de préstamos y clientes, seguido de una caída significativa en 2025. A esto sumó denuncias sobre préstamos ficticios, empleados que cobran sin trabajar y un grave deterioro en los recursos humanos, con altos cargos ocupados por personas sin experiencia bancaria.






