SANTO DOMINGO.- Miltón Cordero, el supervisor de la oficina de la DEA en República Dominicana arrestado en Estados Unidos como parte de una investigación sobre el abuso de un programa de visas estadounidenses para informantes confidenciales, era la persona clave en la coordinación de acciones antinarcóticos.
Además de su responsabilidad de dirigir y coordinar las acciones antinarcóticos, Cordero tenía la responsabilidad de fortalecer la cooperación con las autoridades dominicanas en temas vinculados a la seguridad y el combate al narcotráfico.
Previo a su detención, Cordero lideraba la sede de la DEA en Santo Domingo.
Entre sus atribuciones figuraban además la supervisión de investigaciones criminales, el intercambio de información estratégica y la gestión de programas conjuntos con instituciones locales.
Su rol también contemplaba la articulación con otras agencias federales estadounidenses, como el Buró Federal de Investigaciones (FBI, en inglés), particularmente en la implementación de mecanismos especializados, entre ellos esquemas diseñados para la captación de informantes extranjeros bajo disposiciones migratorias especiales.
Vendía visas
Según informes de la fiscal federal Jeanine Ferris Pirro, Cordero habría participado en un esquema de soborno y fraude de visas estadounidenses. La acusación establece que conspiró para cometer soborno y fraude de visas.
“El pueblo estadounidense le confió a este individuo el fiel cumplimiento de sus funciones y la representación del Gobierno estadounidense en el extranjero como líder dentro de la DEA. Sin embargo, se le acusa de haber violado la ley, malversado esta confianza especial y socavado las prioridades migratorias del Presidente”, declaró Pirro, agregando que su comportamiento es inaceptable y no será tolerado.
Cordero, de 47 años, ha estado asignado durante seis años a la Embajada de EE. UU. en la República Dominicana.
Según los documentos de acusación, supuestamente aceptó miles de dólares a cambio de ayudar a ciudadanos extranjeros a obtener una visa de no inmigrante que les permitiría visitar los EE. UU. por un período temporal.
En un caso descrito en los documentos de acusación, Cordero se habría reunido con un ciudadano extranjero y le proporcionó un pasaporte y una visa que le permitían viajar a Estados Unidos a cambio de dinero.
Durante su asignación en RD, Cordero “agilizó al menos 119 solicitudes de visa”, al menos una de las cuales presuntamente fue fraudulenta, a menudo “asesorando a las personas en la preparación de su entrevista de visa con funcionarios consulares estadounidenses”.
Mientras, el administrador de la DEA, Terrance Cole, dijo en un comunicado que “las presuntas acciones no reflejan a los miles de profesionales de la DEA que sirven honorablemente a diario desmantelando organizaciones criminales transnacionales y protegiendo a las comunidades nacionales e internacionales. Mantenemos firmes nuestro compromiso con el profesionalismo, la transparencia y el estado de derecho”.
El documento establece que este caso está siendo investigado por la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional en Newark y la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional de Santo Domingo, el Servicio de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado de EE. UU., la Oficina del Inspector General del Departamento de Justicia y la Administración de Control de Drogas (DEA).
La Fiscalía del Distrito de Columbia está a cargo del caso.
La embajadora de los Estados Unidos en República Dominicana anunció la tarde del jueves el cierre de la oficina de la Administración para el Control de Drogas (DEA) que se encuentra en Santo Domingo y su personal reubicado y reorganizado.






