¿Podrá la Junta Central Electoral (JCE) salir airosa, especialmente vencer cualquier obstáculo que pueda tener en el camino a propósito de su anhelado objetivo que consiste en organizar -de nuevo- unas elecciones presidenciales transparentes, libres, democráticas y acordes con lo que espera la sociedad dominicana?
Si estuviera en un examen, diseñado bajo el esquema de selección múltiple (falso o verdadero), no vacilaría en colocar la letra V (verdadero).
Y creo que la respuesta es de consenso nacional. Incluyo la que proporcionarían las cúpulas de los partidos políticos que en mayo del 2028 competirán en el tan esperado certamen electoral que elegirá a las nuevas autoridades -encabezadas por el presidente y el vicepresidente de la República- que Gobernarán el país durante el período 2028-2032.
El estelar jurista Román Jáquez Liranzo, presidente de la JCE, no desmaya, dedica todo su tiempo (profesional) para junto a los demás miembros del órgano colegial garantizar unos comicios sin traumas. ¡Como se registró en el pasado torneo comicial!
Una de las principales prioridades de la JCE es terminar, con bastante tiempo de antelación a las elecciones, el diseño de la nueva cédula de identidad y electoral.
Lo siguiente se reseñó sobre Jáquez Liranzo, tras dictar una conferencia con precisos detalles: “La transparencia como valor hace referencia a la cualidad de ser abierto, claro y honesto en todas las acciones. Es un principio ético y moral que implica la disposición a revelar información de manera completa y comprensible, sin ocultar o engañar intencionadamente con información a los demás”.
Respecto a las elecciones de mayo del 2028, debemos aceptar lo que afirma Jáquez Liranzo sobre la sociedad dominicana al finalizar el torneo electoral. Que haya satisfacción general, sin denuncias ni rebatiñas políticas, después de los resultados.
Es significativo señalar -sin que se filtre el escepticismo- que la JCE trabaja para que todo quede bien, en favor de la solidez de la sociedad dominicana.
Nadie debe dudar de que nuevamente la Junta Central Electoral triunfará…¡Pero también será el triunfo de nuestra democracia!






