Un gran salto dio la prensa de salud con la llegada de la prensa digital especializada y el primer medio digital de difusión de informaciones meramente médicas y farmacéuticas, el portal www.resumendesalud.net, nacido en el año 2011.
Los pioneros en este nicho, sin embargo, fueron las periodistas Elizabeth Gutiérrez, con la Revista Farmacéutica; y Carmen Martínez, con su digital Salud al Día y sus segmentos especializados en TV.
Aunque siempre se me señala como pionero, ellas fueron las iniciadoras y la diferencia de su trabajo con relación al nuestro es que nuestra propuesta se centró en informaciones dirigidas a médicos y marcas de salud, mientras ellas se concentraron en consejos de salud a través de entrevistas e informaciones de médicos.
En ese preámbulo del devenir son luces los aportes al periodismo de TV especializado en salud de Dashira Martínez y Elisa Mariot, con segmentos en un canal televisivo de gran audiencia; y las huellas de años en prensa escrita tradicional de las Doris Pantaleón, Altagracia Ortiz, Lisania Batista y, en TV, de Martina Espinal. Todas con formación periodística en las aulas universitarias.
Fue un gran salto porque a partir de ahí, como el mercado dicta, han surgido más de 20 medios digitales especializados en salud que sirven de transporte a las informaciones venidas de los actores del sistema de salud. El punto oscuro es que una parte de estos medios son desarrollados por advenedizos sin formación en la profesión de periodista y cazadores de fortuna, seducidos por el irreal tesoro de los patrocinios de las marcas expuesto en los medios digitales.
El gran reto para estos nuevos medios es la sostenibilidad financiera, pues su trabajo se desarrolla en un paradigma comercial y mercadológico letal y que persiste, donde las marcas apuestan todos sus recursos al prescriptor y dejan a los medios y terceros actores con especies de premios de consolación y “a todos los doy su buchito”, como dice un legendario bole-son cubano.
Los grandes aportes de éstos han sido disponer de espacios para difusión de informaciones especializadas, con lo cual arrebataron a los medios tradicionales la supremacía en la difusión de esas noticias; y que los actores del sistema tengan espacios para enterar a la sociedad de las novedades científicas, posiciones institucionales y gremiales, actividades académicas y de educación continua.
Ya los congresos médicos, por ejemplo, no tienen que esperar tiempo por espacios en las páginas sociales de los periódicos: los medios digitales de salud difunden al instante las novedades de sus agendas.
Y ya las sociedades médicas, otro ejemplo, no tienen que implorar espacio en medios tradicionales, pues los digitales de salud disponen de amplia cancha para rodar la información.
Y es así como los periodistas tradicionales de salud comparten escenario y liderazgo con otros dedicados exclusivamente a publicar informaciones en medios digitales especializados.
Bienvenido los nuevos tiempos.





