“El fracaso es un embustero con un mordaz sentido de la ironía y la malicia. Se deleita con hacernos tropezar cuando el éxito está casi a nuestro alcance”.
NAPOLEÓN HILL
En su obra "Piense y hágase rico", Napoleón Hill, nos narra una historia de perseverancia y resiliencia, que para mí debe estar considerada, como uno de los relatos reales más impactantes de todos los tiempos. Se trata de la historia de J.U. Darby, un joven que influenciado por la fiebre del oro en Estados Unidos a principio de siglo, llegó a Colorado en busca del metal precioso.
Al poco tiempo de comenzar se excavación, Darby encontró una veta de oro, llenando un carro de oro, el cual vendió, pagando todas sus deudas y comprando maquinarias. Pensó que con un par de carros más, ya sería un hombre rico.
Continuó cavando, pero la veta desapareció, al cabo de varias semanas de esfuerzo sin lograr encontrar oro, se dio por vencido, vendió las maquinarias a un chatarrero y regresó derrotado a su casa.
El chatarrero con menos preparación académica, pero con mayor inteligencia emocional, consultó con un ingeniero experto en esa materia. El experto le manifestó que normalmente cuando el oro desaparece, si cavas en la dirección correcta, a un metro aparece el oro de nuevo.
El chatarrero cambió de dirección en su búsqueda y exactamente a un metro encontró la veta de oro más grande de esos tiempos. Derby por no asesorarse correctamente y persistir, perdió su oportunidad, mientras el chatarrero por hacer lo adecuado, con solo cavar un metro se hizo multimillonario.
Pero Darby aprendió la lección, asimiló la experiencia y a partir de ahí decidió jamás darse por vencido, comenzando a vender seguros y aplicando esta enseñanza de no abandonar jamás a un metro del oro.
Cuando alguien le decía que no quería el seguro, persistía, perseveraba, no se daba por vencido, por lo que se convirtió en su época en el mejor vendedor de seguros. Fundando luego una compañía y llegando a convertirse en uno de los hombres más acaudalados de su tiempo.
Darby con la experiencia del oro en Colorado, jamás volvió a abandonar a un metro del oro. Aprendió, asimiló la experiencia, nos enseñó que nunca debemos darnos por vencido, que si nos caemos una o varias veces, debemos levantarnos y seguir hacia el objetivo.
Querido lector, la vida nos ha enseñado, que la mayoría de empresarios prósperos del mundo, han admitido que sus éxitos surgieron un paso más allá donde la frustración se había apoderado de ellos.




