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“Podemos desafiar las leyes humanas, pero no podemos resistir a las naturales”.
JULIO VERNE
“Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana y no estoy seguro del universo”
ALBERT EINSTEIN.
Los relatos en su esencia siempre tienen un mensaje acompañado de una profunda sabiduría. Voy a resumir tres relatos que tienen un mismo sentido y refieren que al final cada quien termina actuando de acuerdo a su esencia, a su naturaleza.
El primer relato manifiesta el interés que tenía una persona por salvar una serpiente del fuego. Cada vez que intentaba hacerlo la serpiente lo mordía, lo cual ocurrió en varias ocasiones.
Una persona que observaba la insistencia de su amigo, le manifestó, que no entendía la razón de que siguiera insistiendo con salvar al reptil, cuando su respuesta era de agredirlo. El amigo le respondió que era simple la respuesta, ya que su naturaleza era hacer el bien y la de la serpiente la de no agradecer.
Otro relato nos habla de que en una comarca se produjo una repentina inundación, por lo que cuando una rana se disponía a cruzar el río, un escorpión le pide que por favor la cruce encima de ella. La rana le responde que eso no es posible, ya que si lo hace la mordería y entonces morirían los dos. El escorpión le promete que jamás haría eso, ya que no quiere morir ahogado.
La rana confiando en la promesa del escorpión lo deja subirse a su lomo, pero cuando van por mitad del rio, siente una fuerte picada. Muy triste la rana le dice al escorpión, porqué lo hiciste, prometiste no picarme y ahora moriremos los dos. El escorpión se excusa y también triste le dice, lo siento, traté de no hacerlo, pero mi naturaleza al final se me impuso.
El tercer y último relato, narra sobre un niño de 10 años que caminaba por la orilla de un río, cuando observó a un cocodrilo atrapado en una red; el animal desde que lo vio le pidió que lo ayudara a quitarse las ataduras. El niño le dice que no lo podía hacer, ya que pondría su vida en peligro, a lo que el cocodrilo le dice que jamás le haría daño si le salvaba la vida. El niño cree en las palabras del animal y procede a quitarle la red, pero el cocodrilo al sentir la cabeza libre, lo atrapa y de inmediato se dispone a matarlo. le pide al cocodrilo, que espere un momento,
En eso pasa un conejo y le grita al cocodrilo que no lo haga, ya que el niño le salvó la vida, a lo que éste le responde que le siente mucho, pero que esa es su NATURALEZA. El conejo muy astuto le pide al cocodrilo, que espere un momento, para que discutan la situación, por lo que cuando el animal se dispone a responderle, por unos segundos deja libre al niño, el cual de inmediato sale corriendo y se pone a salvo.
El niño va de inmediato al pueblo e informa de la situación, llegando de inmediato varias personas que proceden a matar al cocodrilo. Con el padre del niño llegó su perro, que al ver al conejo lo persigue, lo atrapa y degüella, a pesar de todos los intentos del niño por salvarlo.
Simplemente querido lector, la serpiente, el alacrán, el cocodrilo y el perro actuaron respondiendo a su naturaleza, no por ser buenos ni malos. De esa misma manera actúa el ser humano, cuando es ingrato, siempre actuará en consonancia con su NATURALEZA.



