Río San Juan.- Hay hombres que dedican su vida a construir riquezas para sí mismos. Otros, en cambio, deciden invertir su talento, su tiempo y hasta su patrimonio en dejar un legado para las generaciones que aún no han nacido.

Ese es el caso del arquitecto y artista plástico Persio Checo, un hijo ilustre de Río San Juan que ha asumido uno de los proyectos culturales más ambiciosos concebidos en la historia de este municipio: la creación del Parque Cultural Persio Checo, un espacio destinado a convertir el arte, la historia y la identidad riosanjuanense en un atractivo permanente para el país y el mundo.
Lo admirable es que este sueño no nació de un decreto gubernamental ni de una gran inversión empresarial. Nació del corazón de un artista que ha decidido entregar su propia tierra, sus recursos, su creatividad y su experiencia para regalarle a su pueblo un patrimonio cultural que permanecerá para siempre.
El proyecto contempla un museo de arte, una cueva taína para preservar y exhibir piezas arqueológicas, una capilla dedicada al Divino Niño, un anfiteatro para actividades culturales, aulas educativas, áreas gastronómicas, jardines y espacios abiertos donde el arte convivirá con la naturaleza.
Su inspiración proviene de algunos de los parques artísticos más emblemáticos del mundo, entre ellos el Parque Güell, de Antoni Gaudí, en Barcelona; el Jardín del Tarot, en Italia; y los extraordinarios Magic Gardens de Filadelfia, la monumental obra creada por el artista Isaiah Zagar, donde mosaicos, esculturas y creatividad transformaron un espacio urbano en un referente cultural internacional. Persio Checo sueña con que Río San Juan tenga un lugar que despierte la misma admiración, pero con identidad dominicana y profundamente riosanjuanense.
Ese sueño ya comenzó a hacerse realidad.
La colorida escalinata conocida como Camino al Cielo, decorada con miles de mosaicos elaborados junto a jóvenes estudiantes formados por el propio artista, demuestra que este proyecto ya dio sus primeros pasos. Sin embargo, aún queda un largo camino por recorrer.
Y es precisamente ahora cuando Persio Checo necesita que su pueblo le tienda la mano.

Durante décadas, este creador ha llevado el nombre de Río San Juan con orgullo dentro y fuera de la República Dominicana. Sus esculturas, murales y monumentos forman parte del patrimonio artístico nacional. Su talento ha sido reconocido por importantes instituciones culturales y su obra constituye motivo de orgullo para toda la provincia María Trinidad Sánchez.
Ahora le corresponde al pueblo responder.
Este no debe verse como el proyecto personal de un artista. Debe entenderse como una obra colectiva que cambiará el rostro cultural de Río San Juan y abrirá nuevas oportunidades para el turismo, la educación, la economía local y el orgullo de pertenecer a esta tierra.

Por eso hacemos un llamado sincero a los riosanjuaneros residentes en el país y en el extranjero, a empresarios, profesionales, comerciantes, instituciones culturales, organizaciones comunitarias y a toda persona que valore el arte y la cultura.
No importa si la contribución es grande o pequeña.

Toda ayuda económica representa un ladrillo más en la construcción de este sueño.
Cada aporte significará un árbol sembrado, un mural terminado, una escultura levantada, una sala del museo abierta al público o un espacio donde un niño descubrirá que el arte también puede transformar vidas.
Muchas veces los pueblos lamentan haber perdido a sus grandes artistas sin haberlos apoyado cuando más lo necesitaban.
Río San Juan todavía está a tiempo de escribir una historia diferente.
Todavía estamos a tiempo de demostrar que sabemos valorar a quienes dedican su vida a engrandecer nuestro pueblo.
Cuando dentro de algunos años cientos de turistas nacionales y extranjeros recorran el Parque Cultural Persio Checo, admiren sus jardines, visiten su museo y descubran la riqueza cultural de Río San Juan, todos los que colaboraron podrán decir con orgullo:
“Yo también ayudé a construir este legado.”
Porque las grandes obras nunca pertenecen únicamente a quien las imagina.
Pertenecen a todo un pueblo que decidió creer en ellas.
Hoy, ese pueblo tiene una oportunidad histórica.
Y esa oportunidad lleva el nombre de Parque Cultural Persio Checo.






