En Río San Juan hay una nueva narrativa política que intenta venderse como verdad: “Lenin Melo no nos da funciones.”
Pero vamos a hablar claro, ¿funciones de qué?
La Ley 176-07 establece que el Concejo de Regidores tiene una función normativa y fiscalizadora. No administrativa ni ejecutiva.
Mientras tanto, el alcalde dirige la administración municipal, organiza los servicios y tiene la responsabilidad de impulsar y ejecutar las obras del Ayuntamiento.
Entonces resulta curioso que algunos quieran convertir las ejecutorias del alcalde en una especie de tarima política personal.
Quieren estar en la obra. En la foto. En el video. En el anuncio. En el crédito.
Pero cuando toca asumir las verdaderas responsabilidades de un regidor —fiscalizar, estudiar presupuestos, revisar informes, proponer, legislar y defender los intereses de los munícipes— parece que el entusiasmo cambia.
No confundamos protagonismo con función. Lenin Melo fue elegido para gobernar y ejecutar.
Los regidores fueron elegidos para legislar y fiscalizar. Cada quien tiene su cancha.
Y si el alcalde decide confiar determinadas responsabilidades a funcionarios, técnicos o colaboradores para ejecutar su programa de gobierno, eso forma parte de la conducción administrativa que la ley le atribuye.
Lo que no puede pretender nadie es que una obra municipal se convierta en una campaña política individual. Porque una cosa es trabajar para que la obra se haga…Y otra muy distinta es aparecer cuando ya está hecha para decir que también fue tuya.
Aquí no se trata de quitarle mérito a nadie. Se trata de poner cada cosa en su lugar.
Alcalde: ejecutar. Regidor: fiscalizar. Pueblo: observar y juzgar.
Y al final, como siempre dice Masambula: las fotos pueden engañar un rato; los resultados, nunca.






