Los médicos, al igual que los profesores, se movilizan para reclamar beneficios, pero dejan de lado la calidad de sus servicios. El Colegio Médico y la Asociación Dominicana de Profesores deberían velar también por el desempeño de sus miembros.
Recientemente los médicos llamaron a un paro para oponerse a un proyecto de ley que busca frenar las comisiones y beneficios de los laboratorios por recetar sus medicamentos.
Esta práctica es inmoral y representa un serio conflicto de intereses. En lugar de prescribir principios activos y permitir que el paciente elija, recomiendan marcas específicas, muchas veces a cambio de beneficios. Cabe preguntarse hasta qué punto algunos llegan a recetar medicamentos innecesarios.
Se oponen a frenar una práctica que nunca debió permitirse.
Pero sus “huelgas” afectan al servicio público, mientras continúan atendiendo consultas privadas. Es muy fácil, muy irresponsable, muy cobarde desamparar a quienes menos tienen, mientras siguen facturando a quienes pueden pagarles.
Sería pertinente debatir una ley que impida ejercer simultáneamente en los sectores público y privado. Cobrar por un servicio que el mismo médico debe ofrecer gratuitamente en lo público puede generar conflictos de intereses.
También hay médicos que apenas cumplen sus labores públicas, mientras son muy cumplidores en sus prácticas privadas.
Estamos de acuerdo en que merecen condiciones dignas e ingresos acordes con su preparación y dedicación. Hay muchos médicos honestos y comprometidos.
Deben recordar el juramento que hicieron. Y, si algunos lo olvidan, los dominicanos debemos recordarles que la salud es un derecho y no un negocio.





