En días pasados mi amigo Ángel Sánchez, me solicitó que escribiera un artículo sobre el fenómeno Santiago Matías (Alofoque). En principio pensé que para abordar ese tema de manera profunda se necesitaba escribir un libro, pero luego decidí hacerlo de manera muy escueta en unos pocos párrafos, con unas simples pinceladas.
Humildemente considero que lo primero que debemos entender es que el mundo ha cambiado de manera muy acelerada, después del comienzo de la era digital. Por lo que es necesario tener claro el tipo de sociedad en que estamos viviendo y la búsqueda desesperada del ser humano por encontrarle sentido a la vida, para poder darle respuesta a su vacío existencial y carencias emocionales. Albert Camus un filósofo de origen argelino, trató de manera magistral este tema, quien postulaba que la existencia humana carece de sentido, teniendo que enfrentar un universo indiferente que no ofrece respuesta. Albert utilizó la figura de Sísifo, condenado a empujar una roca eternamente, como una metáfora a la conducta humana.
Para Camus, había que llegar a reconocer lo absurdo de la vida y vivir a pesar de eso, como un acto de libertad y dignidad. Porque de no hacerlo se puede llegar al suicidio no solo físico, sino filosófico. Simplemente Albert Camus que murió en 1960, se estaba adelantando al tiempo, ya que lo que estamos observado en la sociedad actual, con la exaltación e idealización de ciertos personajes, no tiene otro calificativo que un suicidio ideológico.
Byung Chul Han, el filósofo alemán del momento, considera que vivimos en una sociedad donde predominan la autoexplotación y el agotamiento, donde para el individuo lo más importante es el rendimiento, llegando a convertirse en su propio opresor. Establece Han, que el ser humano es impulsado a una competencia consigo mismo, resultando en un agotamiento crónico y una libertad ilusoria en nombre de la autorrealización y el éxito.
Para Byung, el individuo actúa como Prometeo, convirtiéndose en su propio verdugo y devorándose a sí mismo, por su ambición de rendimiento. El filósofo alemán, nos dice que ese afán desmesurado de ambición y éxito está llevando al ser humano a un estado de agrietamiento constante, donde la libertad se convierte en una condena de auto explotación. Esté tesis de Han, es la misma del suicidio ideológico de Camus, que al parecer está predominando en la actual sociedad moderna.
Desde mi óptica quien ilustra más sobre este tema, es Moisés Naim, en su obra “CHARLATANES”, donde afirma que el charlatán, es quien logra convencer a otros de actuar contra su propio interés, vendiendo ilusiones y soluciones simples a problemas complejos.
Según Naim, los charlatanes están en la política, los negocios y el mundo digital, donde han adquirido un gran poder. Considerando que pueden lograr que los engañados participen activamente y felices en su propia explotación.
Establece Naim en su obra, que los charlatanes modernos no se imponen, sino que seducen, apelando a la prosperidad rápida y al reconocimiento. Para Naim estos manipuladores en otros tiempos tenían limitaciones, pero que el internet y las redes permiten que en cuestiones de horas puedan influir sobre millones de personas.
Nos dice Moisés que aunque parezca una paradoja, vivimos en una dicotomía, donde al parecer estamos más interconectados, pero cada vez más solos. Por lo que reitera, que eso nos hace más vulnerables, al discurso que ofrece comunidad, identidad y sentido, para llenar el gran vacío emocional que nos afecta.
Si entendemos la visión de estos grandes filósofos, podemos comprender la causa, de que Donald Trump, sea el presidente de Estados Unidos, que el Alfa sea un artista con un patrimonio por encima de Juan Luis Guerra. Pero, sobre todo, podemos comenzar a tener una idea, que nos acerque a entender la razón de que un Santiago Matías, sea en estos momentos, un fenómeno colectivo de admiración, respeto y popularidad.






