En esta ocasión voy a escribir una serie de artículos, tratando de interpretar la situación interna de las organizaciones mayoritarias del país. Como no soy dueño de la verdad ni pretendo serlo, haré lo posible por ser lo más objetivo posible, evitando caer en hacer juicios de valor.
En la primera entrega me referiré al PLD, entidad que en los últimos meses ha tenido un repunte y que por diversas razones en estos momentos está en un proceso donde trata de definir su rumbo hacia el 2028.
En el 2024 el PLD terminó con un porcentaje muy por debajo de lo esperado, lo cual provocó un movimiento interno que se le llamó RENOVACIÓN. Los promotores de esa reacción interna, fueron rápidamente fulminados, primero porque chocaron con la mole del danilismo y segundo por sus líderes no tener solidez partidaria ni base histórica en el PLD.
A partir de esa rebelión fallida, Danilo Medina asume de manera total el control del PLD, relegando a los renovadores al rincón del olvido y las lamentaciones. En medio de ese vacío y confusión, surge una persona que desde hace mucho tiempo solo observaba como figura secundaria, pero que consideró que ya había llegado el momento para jugar un rol protagónico y convertirse en el candidato de esa organización para el 2028.
Esa figura es Francisco Javier, con un historial de éxitos como cabeza de campañas presidenciales, tanto de Danilo como de Leonel. Francisco entendió que ante un PLD desconcertado, alicaído y con poca esperanza, estaban dadas las condiciones para emerger como su salvador y llevar esa entidad a ser de nuevo opción de poder.
Aunque no estaba presente, pero conociendo al PLD, estoy seguro que la primera persona con quien habló Francisco Javier fue con Danilo Medina. Y también estoy seguro que obtuvo su visto bueno, lo cual es fácil de comprobar, cuando vemos quienes arrancaron a la cabeza de su proyecto. Me refiero a Miriam Cabral, Robert de la Cruz, Carlos Pared, Camacho y Lucía Medina. Además de los comunicadores Martínez Pozo y Eury Cabral.
Con el apoyo de la cúpula peledeista, más del 80% de los miembros del Comité Político y el danillsmo ortodoxo, Francisco Javier comienza a recorrer el país. Ese proyecto parecía de consenso, hasta que surge una piedrecita en el camino, Abel Martínez, y luego otra, Domínguez Brito.
Esos obstáculos inesperados no parecían tener la suficiente fortaleza interna para impedir la materialización de una agenda interna y una narrativa creada en la opinión pública. Abel opta por la impugnación ante el TSE, lo que lo coloca al margen de la estructura partidaria. En cambio, Domínguez Brito, se coloca en bajo perfil, esperando la coyuntura favorable para actuar, como lo hizo un tiempo después.
En medio de este panorama completamente favorable para Francisco Javier, con más del 70% de las estructuras del PLD apoyándolo, no había discusión alguna que sería el candidato para el 2028. Pero como dice la experiencia, en política nada está escrito, aparece alguien que tenía más de 5 años en perfil bajo y cambia radicalmente el panorama interno del PLD.
Me refiero a Gonzalo Castillo, que desde el 2020, no había dado muestra de tener ninguna intención de aspirar y su participación en el 2024, se limitó al apoyo financiero del proyecto Abel Martínez en el 2028. Me consta que Gonzalo apoyó con mucha determinación a Abel, lo cual realizó de manera particular y voluntaria. De seguro Abel en su momento reciprocará ese apoyo.
La entrada de Gonzalo con su frase "voy con to" al proceso interno del PLD, indiscutiblemente cambia todo el panorama, creando una revolución interna, que de inmediato lo coloca con un excelente posicionamiento. Su salida polariza las fuerzas hacia lo interno, aunque Francisco Javier sigue dominando las estructuras partidarias, Gonzalo gana simpatías en las bases de la organización.
No es posible negar que en la actualidad, el PLD está concentrado en dos fuerzas que luchan entre sí por imponerse una a la otra. Esto inclusive está trascendiendo lo institucional, porque a diario observamos confrontaciones públicas de los seguidores de cada candidato.
Esa fuerte polarización obligará al PLD a actuar con mucha prudencia y cautela, para evitar una división en octubre, donde se pretenderá realizar una consulta que defina su candidato. Consulta que ya el TSE, la JCE y el mismo PLD ha admitido que no es vinculante, por lo que al margen de sus resultados, los aspirantes podrán seguir aspirando hasta octubre del 2027, que es según la ley donde se hará la elección oficial de los partidos.
Es posible que en medio de una situación tan controvertida, el PLD buscará un bajadero para evitar males mayores, por eso ya el secretario general, Jhonny Pujols, ha dicho que el 18 de octubre se realizará una encuesta de posicionamiento presidencial. Además, otros dirigentes han establecido, que esa consulta medirá solo la simpatía interna, por lo que esa posibilidad podría recaer en uno o más de uno.
Quien sigue los acontecimientos políticos debe estar muy atento, en ocasiones a pronunciamientos que parecen irrelevantes, pero que en realidad encierran lo esencial. Desde mi humilde interpretación, considero que el PLD realizará una consulta diferente a la que eligió a Abel, en la cual había consenso, el cual no existe en estos momentos.
Pienso que la Comisión Electoral que tiene una gran experiencia, encabezada por una persona con mucha sabiduría como Cristina Lizardo, creará un procedimiento interno, que no descartará a nadie que quiera seguir aspirando.
Soy de parecer ( interpretación), que el PLD en octubre buscará algún mecanismo, que impida la profundización de cualquier diferencia que en el futuro afecte la unidad de la organización. De ser así, Gonzalo y Francisco Javier seguirán en campaña hasta octubre del 2027, lo mismo que Abel y Domínguez Brito. En cambio, Danilo Medina, al no haber un candidato de consenso, seguirá siendo la figura protagónica en las actividades partidarias del PLD, hasta que esa organización elija un candidato oficial como lo establece la ley.




