En las cuatro entregas anteriores, nos hemos referido a la situación interna de los partidos políticos, partiendo de mi interpretación, por lo que cada quien podrá estar o no de acuerdo con mis comentarios, pero así es el juego democrático.
Soy de opinión que la política es una ciencia, no un dogma y que está sustentada en la dialéctica, la ley del cambio, que nos dice que todo está en constante movimiento. Quien no entienda algo tan básico, simplemente no tendrá la posibilidad de tener una carrera política exitosa.
Esta realidad que les he presentado sobre la vida interna de los partidos, en unos meses, puede cambiar de manera significativa. Eso lo irán determinando las circunstancias internas de esas organizaciones políticas y las diversas variables que se van presentando en el avance del país.
Por tener plena conciencia sobre esta realidad, mi lema en la actividad política, siempre fue el de ir cerrando ciclos, por lo que al finalizar un proceso, lo daba por terminado y comenzaba el siguiente. Eso es lo que permite que puedas ser objetivo, actuar con prudencia, paciencia y adaptar las circunstancia a la nuevas coyunturas.
Cuando asumes la política con esa visión, no albergarás resentimientos, ni odio, ni actúas con pasión o fanatismo, ya que después que cierras un ciclo, comienzas el siguiente desde cero. Además, eso te permite ser justo, considerado y respetuoso, porque puedes evaluar desde la actualidad, no desde el pasado.
Mi reflexión, al concluir esta serie de artículos, va dirigida a todos aquellos que participan en la vida política partidaria. A quienes le digo que jamás tomen la actividad como algo personal, que sean respetuosos al dirimir sus diferencias, exponiendo sus puntos de vista sin ofender, sin agredir y sin difamar a nadie.
Aunque es difícil, hay que hacer el esfuerzo por no perder una amistad por diferencias políticas, ya que los procesos pasan, pero los amigos quedan. Y al final nadie sabe quién es que le dará una mano solidaria, cuando las circunstancias te coloquen en el lugar y el tiempo equivocado.





