PUERTO PLATA.– Después de 33 años de su instalación, este miércoles al mediodía fue retirada la última barcaza de generación eléctrica que quedaba en la turística Bahía de Puerto Plata. Se trata de la emblemática barcaza "Generadora La Isabela", que estaba ubicada en la zona conocida popularmente como La Puntilla del Malecón, en San Felipe, y que fue retirada por el barco dique “Karadeníz One”.
Desde hace más de un mes se realizaban los aprestos para desanclar la herrumbrosa barcaza de la bahía local, luego de que por años sirviera al sistema eléctrico del país, pero que también causó mucha contaminación ambiental.
Ciudadanos curiosos vieron salir de la bahía de Puerto Plata a la mencionada barcaza de 11 turbinas y dos mufflers con tres tubos de escape cada uno, que llegó en 1993 e integró el parque energético de la Compañía de Electricidad de Puerto Plata (CEPP).
Tras su retirada se supo que la mencionada barcaza de generación eléctrica privada, ya con varios años inactiva, será llevada a reparar en un dique de una zona costera de Cuba y su destino final serían las Bahamas.
Cabe recordar que sectores empresariales y sociales habían pedido a los gobiernos de los últimos 40 años el retiro de las barcazas eléctricas que funcionaban en Puerto Plata, por ser contraproducentes para el desarrollo turístico que se anhelaba en esos momentos.
Ante la presión social, que incluyó protestas y las luchas libradas al respecto, entre las que se cita la instalación de un campamento frente a la zona portuaria, se obligó a las autoridades ambientales a prohibir la instalación de nuevas barcazas.
Los manifestantes argumentaban el impacto negativo que las plantas flotantes (barcazas) generan al desarrollo y a la vocación turística de la Bahía de Puerto Plata, hasta el punto de que amenazaban la existencia del puerto de cruceros Taíno Bay.
El último intento de instalar una barcaza en Puerto Plata se registró en junio de 2018, cuando una compañía representada por Marcos Cochón pretendía colocar una nueva generadora de electricidad, pero encontró un gran rechazo por parte del sector turístico.
Debido a que los ánimos pueblerinos se caldearon a niveles de ebullición, el proyecto, que supuestamente cumplía con los requerimientos ambientales establecidos en la Ley 64-00 de Medio Ambiente y Recursos Naturales, fue abortado de manera definitiva.






