En el censo nacional de población y vivienda realizado en el año 1950, la provincia de Samaná, que en ese entonces estaba constituida por los municipios o comunes de Samaná, Sánchez, Julia Molina, Cabrera y el distrito municipal de Río San Juan. El total de habitantes en toda la provincia fue de 83,263, donde aparece Río San Juan con 6,247 de los cuales 741 personas Vivian en la zona urbana y 5,506 en la zona rural.
Estos datos concuerdan con lo que en vida me aportara el Dr. Pedro Jorge Blanco (Perucho), quien llegó a Río San Juan en 1948 como médico sanitario e hizo un censo de las viviendas, contando 148 casas, que con un promedio de 5 personas por casa, éramos realmente 740 habitantes.

Como Río San Juan era el punto intermedio entre Cabrera y Gaspar Hernández, al poblado confluían los fines de semanas vecinos de ambos pueblos al igual que de Abreu, Magante, Las Yaguas etc., convirtiéndose Río San Juan en esos días en un verdadero jolgorio de hombres que venían a su gallera y a los bares de Río San Juan que siempre fueron alegres y divertidos.

Quien estas notas escribe, en el año 1952 tenía 7 años de edad, pero recuerdo perfectamente cuando se abrió al público el primer bar del poblado, situado al lado izquierdo de la vieja gallera con el nombre de EL TROCADERO.
Este bar era propiedad de Julián Kingsley, puertoplateño que llegó a Río San Juan como empleado público y que luego incursionó en los negocios.
El Trocadero tenía en la parte delantera un pequeño salón donde se servían bebidas alcohólicas y la música la reproducía una victrola de cuerda. En la parte posterior y comunicado por un pasillo, estaban las habitaciones, donde ejercían su oficio varias prostitutas, generalmente traídas por barco desde Puerto Plata y otras menos solicitadas nativas de la zona.
Con el paso del tiempo El Trocadero cambio de nombre, pues los clientes en vez de llamarlo Trocadero le pusieron EL ATRONCA PERROS y otros le llamaban Los Beriles, por la proximidad con el caño de la laguna.
Al ser clausurado El Trocadero por la sanidad, abrió Julián Kingsley un pequeño negocio que llamó BAR LA COPA, que estaba ubicado en la calle Sánchez frente a Dulce y Urbano Ferreiras. lateral a la casa de los Perozo Alonzo.
Estaba La Copa en la parte delantera de la fábrica de hielo de Panchito Pappaterra y allí no se permitía la entrada a mujeres de vida licenciosas. El bar era atendido por él mismo Julián Kingsley y su ayudante Rafael Pérez (Fello Bobo), que también era empleado de la fabrica de hielo. Por un lateral de la fábrica de hielo se vendía helados envueltos en papel al precio de un centavo y que llamábamos chelitos. También se vendía allí helados en barquillas a 5 centavos . Muy solicitadas por los campesinos cuando venían al pueblo.
Pappaterra canceló el contrato con Kingsley y La Copa cerro sus puertas.
Tenía Panchito un caserón de madera al lado de la fabrica de hielo y al lado de Mamota y Ulises Prats, que fue construido para alquilarlo a la compañía Joint Pipe durante la construcción del acueducto municipal en 1952. En esta casa instaló Panchito Pappaterra el BAR DANUBIO. Fue en este lugar donde se instaló la primer vellonera que vimos y oímos sonar en Río San Juan. La gente hacia fila con los 5 centavos a mano, para poner su disco preferido, mayormente música mejicana y puertorriqueña, pues para esa época los cantantes dominicanos que grababan no eran muchos.
-Continuará en otra entrega-




