Santo Domingo.- En una decisión cargada de sensatez, el Gobierno dominicano canceló la licitación por RD$630 millones para adquirir los ingredientes de los kits de habichuelas con dulce de cara a la Semana Santa de 2027.
Y es que ante un panorama internacional complejo y crecientes presiones económicas, resulta totalmente exagerado y desproporcionado destinar una cifra colosal de recursos públicos a repartir este tradicional postre.
Aunque la iniciativa pretendía respaldar a los productores agropecuarios locales y mantener una costumbre arraigada durante décadas a través de la antigua estructura del Plan Social, el costo operativo y financiero de subvencionar masivamente este plato representa un exceso inaceptable para el presupuesto nacional.
En momentos donde la prudencia fiscal y la optimización del gasto deben guiar la gestión pública, gastar millones en kits alimenticios de esta naturaleza es una cifra sencillamente desmedida.
Los fondos del Estado deben priorizar soluciones de alto impacto y sostenibilidad estructural. Las familias vulnerables no solo necesitan asistencia asistencialista coyuntural, sino políticas públicas efectivas que garanticen empleo, estabilidad de precios en la canasta básica y un desarrollo económico duradero.
Del mismo modo, el sector agropecuario nacional se fortalece mucho mejor mediante incentivos a la producción, tecnificación y cadenas de comercialización estables, y no a través de compras estatales masivas que distorsionan el mercado y sobrecargan las finanzas públicas.
Esta revisión de prioridades presupuestarias por parte de la Dirección de Asistencia Social y Alimentación Comunitaria (Dasac) demuestra responsabilidad institucional.
Poner fin a este gasto excesivo permite canalizar esos recursos hacia áreas verdaderamente críticas, garantizando que el dinero de los contribuyentes se invierta con eficiencia, rigor y absoluta transparencia en beneficio del desarrollo nacional.






