Cada vez que oigo nuestro Himno Nacional grito, en voz o pensamiento; “¡Viva República Dominicana!”. Cada vez que recuerdo las gestas pasadas y recientes de mi segunda patria grito también: “¡Viva México!”. Y cuando algún pueblo del mundo, no importa donde sea, se libera de la opresión, también lanzo un viva por ese pueblo, sea en español o cualquier otro idioma o dialecto. Pero Brasil, una de mis más importantes patrias musicales, es otra cosa, pues cada vez que escucho a Astrud Gilberto interpretar las canciones de Antonio Carlos Jobim, inevitablemente grito, a ritmo de bossa nova: ¡Viva Brasil!, carajo!”.





