• Inicio
  • Nacionales
  • Política
  • Locales
  • Diaspora
  • Entretenimiento
    • Cultura
  • Deportes
  • Turismo
    • Hoteles
  • Opinion
  • Sociales
Costa Verde DR
  • Tuesday 27 de October de 2026
  • Inicio
  • Sobre Costa Verde DR
  • Para Anunciarse

Costa Verde DRCosta Verde DR

  • Inicio
  • Nacionales
  • Política
  • Locales
  • Diaspora
  • Entretenimiento
    • Cultura
  • Deportes
  • Turismo
    • Hoteles
  • Opinion
  • Sociales
Lo último
  • COE reporta 30 comunidades incomunicadas por las inundaciones; aumentan a 18 las provincias en alerta por alta incidencia de lluvia
  • Autoridades decomisan en Higuey mas de RD$40 millones en mercancias ilegales serian comercializadas en zona este
  • Los Cerveceros "se comen" 10-1 a Freddy Peralta y a los Rays en 3er partido y amenazan con ganar por barrida su 1ra Serie Mundial
  • ICE emite órden de detención contra dominicanos "puyaron" detective en NYC; temen sean deportados a África
  • Dominicanos NYC solicitan Gobierno RD entregar urgentes recursos económicos a JCE

Escucha en vivo a

La moda de escribir un diario en época de pestes

La moda de escribir un diario en época de pestes

24 junio 2020 Eloy Alberto Tejera Opiniones

“Estoy escribiendo un diario”. Es una frase que he escuchado en esta época de aislamiento que está viviendo mucha gente en términos planetarios. Desde el escritor experimentado y de oficio hasta el más común de los mortales, son muchos los que se sienten en capacidad o con derecho de abocarse a vivir tal aventura escritural del espíritu o soterradamente literaria.

El diario (ese género menor donde se escupen intimidades), cuando es resultado de la prontitud o del querer ganar lectoría en el mercado del libro,  es una especie de selfie: el del yo fotografiado en la escritura. Más allá del desahogo y la observación desinteresados, viene a convertirse en un escaparate donde  van colocándose cosas que interesan que otros sepan. Es el melodrama del yo contorsionando ante el otro su lado más miserable: no el de la desnudez, que es pura, sino el del exhibicionismo, siempre burdo, chato, chocante.

Cuando escribir un diario está moda las antenitas de vinil del Chapulín las pongo en alerta.  Del mismo modo si alguien me dice: “escribo poemas o relatos relacionados al covid-19”. Algo no sintoniza. Algo cojea. La prisa, que en campo y pista es saludable, en la literatura conduce al desastre.

Un cuaderno vacío, hojas o pantalla  en blanco, cierta pulsión y tensión espiritual marcan el inicio de un diario. Una mujer sola, un asesino en serie, son algunos  de quienes podrían verse tentados a dicha empresa. Ejemplos de diarios con ribetes espectaculares, a mi modo de leer, son el Diario de Ana Frank, y los Diarios I y II del pensador Jiddu Krishnamurti. Una característica: se leen como si hubiesen sido escritos para no ser leídos. Uno los lee y queda la sensación de que no fueron escritos para el gran público. Son la intimidad sublevada, y descubiertas posteriormente.

Así como existe la dificultad en describir una puñalada cuando está entrando en el pecho, también existe un problema en abordar un hecho aún en desarrollo. La “literatura express” tiene sus riesgos, y sus cultores son arrollados velozmente.

Quien escribe al calor de la actualidad corre el riesgo de dejar al lector en el terreno del frío.  Quien escribe desde la premura pensando en que otro lo estará leyendo pierde la perspectiva. El curso de la escritura ha de ser distinto. Si escribimos y pensamos que nos leerán, ahí mismo pierde su asombro, su magia, ese ejercicio solitario.  La escritura marcada por la prontitud más que abrazar las sutilezas y las profundidades de las situaciones está destinada a quedarse en la chatura, en esa superficialidad que no explica nada y que no llega a un sitio de verdaderas revelaciones.

El perfume del buen diario consiste en creer en que lo escribimos para nosotros mismos, y que es posible que nunca se deslicen unos ojos extraños por sus páginas. Ana Frank escribió en la “casa de atrás” su diario, ocultándose de la sombra nazi, a salvo efímeramente del azadón del racismo. La enseñanza vital: no escribió para nadie ni pensando en lectores. Su paisaje esencial fue la angustia y lo que pasaba.

Escribir sin pensar en el lector es conectarse con él en lo más profundo. El diario, primo lejano de la autobiografía, debe tener más honroso destino que el ayudar a inflar al ego, sino al de descubrir las calamidades y bellezas que rodean al ser humano en el día a día.

Facebook Twitter Google+ Pinterest WhatsApp

Articulos Relacionados

Los políticos son ludópatas Opiniones
26 octubre 2026

Los políticos son ludópatas

Entérate NY Opiniones
26 octubre 2026

Entérate NY

Inicio posicionamiento sociedades médicas Opiniones
26 octubre 2026

Inicio posicionamiento sociedades médicas

El Estado y la niñez indigente (1 de 2) Opiniones
23 octubre 2026

El Estado y la niñez indigente (1 de 2)

Del caos al control Opiniones
23 octubre 2026

Del caos al control

Contestando al Torito sobre Leonel y su hijo Omar Opiniones
23 octubre 2026

Contestando al Torito sobre Leonel y su hijo Omar

Video de la semana

  • Inicio
  • Nacionales
  • Política
  • Locales
  • Diaspora
  • Entretenimiento
  • Deportes
  • Turismo
  • Opinion
  • Sociales
  • Back to top
© Costa Verde DR 2017. Todos los derechos reservados
por G Soluciones