Voy a decir algo que probablemente incomode a muchos dirigentes políticos.
La elección del 2028 ya comenzó. Y no comenzó en un comité de campaña. No comenzó en una reunión de estrategas. No comenzó en una casa del partido. Comenzó en la pantalla de un celular.
Mientras los partidos siguen peleándose por los mismos dirigentes de siempre, hay un ejército de dominicanos que la política perdió hace tiempo.
Los números son fríos, pero cuando se interpretan correctamente, pueden cambiar una elección.
En el 2024, el 45.63 % de los dominicanos con derecho a votar decidió quedarse en su casa.
No perdió un partido, perdió la política.
Ahora viene el dato que nadie quiere analizar.
La Junta Central Electoral ha señalado que la mayor abstención se concentró entre los 25 y 35 años, seguida por el grupo de 36 a 45 años.
Y las proyecciones indican que en 2028, las personas entre 18 y 45 años representarán cerca del 60 % del padrón electoral.
¿Se dan cuenta de lo que significa eso?
La mayoría de los dominicanos que decidirán quién será presidente, senador, diputado, alcalde y regidor en el 2028 pertenece precisamente al segmento donde la política tiene mayores dificultades para movilizar el voto.
Ahora voy a poner otro dato sobre la mesa:
Santiago Matías, Alofoke, ha dicho públicamente que alrededor del 76 % de su audiencia tiene entre 18 y 35 años. Lean eso otra vez, 76 %.
No estoy diciendo que esa audiencia vote por alguien, ni que todos sean abstencionistas; lo que estoy diciendo es mucho más profundo.
El segmento de edad que domina las plataformas de Alofoke coincide ampliamente con el segmento que dominará las elecciones del 2028 y con el grupo donde se ha observado una alta abstención.
Y ahí está el error que puede costarle el poder a muchos, mientras los políticos hablan… Alofoke conecta. Mientras los políticos hacen caravanas… Alofoke genera conversación.
Mientras algunos dirigentes reúnen quinientas personas una vez al mes… Alofoke reúne cientos de miles todos los días frente a una pantalla.
La diferencia no está en el presupuesto, está en la atención. Y la atención vale más que cualquier valla, que cualquier jingle y que cualquier caravana.
Aquí viene la pregunta que nadie quiere responder:
¿Cómo un comunicador logra captar la atención diaria del segmento más importante del país, mientras la mayoría de los partidos apenas consigue que esos mismos jóvenes escuchen un discurso de diez minutos?
Porque la política sigue haciendo campañas para convencer a personas de 1996, pero las elecciones las decidirán ciudadanos de 2028.
La política sigue hablando. Los jóvenes quieren conversar.
La política sigue prometiendo. Los jóvenes quieren resultados.
La política sigue pensando en estructuras. Los jóvenes viven en comunidades digitales.
Y hay otro dato que me llama la atención. Muchos políticos siguen obsesionados con conquistar el voto del dirigente.
Yo prefiero mirar al que nunca ha votado, porque ahí está el verdadero crecimiento. No en cambiar un voto de un partido a otro, sino en convertir un abstencionista en votante.
Ahí están los cientos de miles de votos que nadie está buscando. El político que logre hablar el idioma de esa generación tendrá una ventaja enorme.
No porque Alofoke vaya a elegir un presidente, sino porque entendió algo antes que la política: Hoy quien domina la atención, domina la conversación, y quien domina la conversación, entra con ventaja a la competencia por la confianza.
La campaña del 2028 no se va a ganar únicamente con dinero, no se va a ganar únicamente con estructuras, no se va a ganar únicamente con alianzas. Se va a ganar entendiendo a una generación que la política dejó de escuchar hace años. Y termino con una advertencia: Los partidos todavía creen que están compitiendo entre ellos. Yo creo que están compitiendo contra el algoritmo. Y hasta ahora… el algoritmo va ganando por goleada.




