Resulta una costumbre bien afincada en cada oportunidad que se divulga una encuesta de opinión electoral, que las organizaciones políticas se diluyan en la discusión estéril sobre las proyecciones que hace la medición respecto de los candidatos que competerían en un proceso comicial.
Lo hacen porque están conscientes que el grueso de la población que da seguimiento a estas mediciones se inclina hacia el dato sobre posicionamientos de partidos y candidatos, sin atender otras variables que son mucho más relevantes.
Es natural que el montón pierda su tiempo en estos datos sin importancia, no así la dirigencia de los partidos que está integrada por personas que saben analizar estos asuntos verdaderamente significativos.
En la encuesta que está difundiendo Diario Libre en asociación con la firma Gallup, aparece un dato que debería servir para el análisis a cargo de la dirigencia política, por tratarse del terreno donde pueden proyectar su real desempeño.
Nos referimos al 23.5 % de los encuestados que respondió no tener inclinación por ninguna de las tres formaciones principales, una cifra que supera en cuatro puntos porcentuales a los partidos Fuerza del Pueblo y de la Liberación Dominicana, y se aproxima por poco más de 6% al posicionamiento del Partido Revolucionario Moderno.
Es decir, que conforme estos resultados, la casilla “ninguno” viene a ser el segundo “partido”, lo cual debería de llamar poderosamente la atención de quienes dirigen las organizaciones del sistema.
Pero más que todo, este dato puede servirle para trabajar en procura de conquistar a quienes carecen de afiliación, lo que pueden conseguir mediante un esquema de conquista que atraiga a estos potenciales electores, de modo que los alejen de la posibilidad de engrosar las filas de los abstencionistas.
Contrario a dar un uso útil a esta información, dirigentes de los partidos se han ido por una pendiente baladí del estudio, como es el porcentaje de ciudadanos que se identifica con tal o cual candidato potencial.
La pérdida de tiempo es tal, que justamente a dos años de distancia para las elecciones de 2028 (domingo 21 de mayo), todavía nadie puede asegurar que un determinado precandidato actual será finalmente el abanderado de su organización.
En tal circunstancia, es más negocio trabajar la conquista del voto de la casilla ninguno, y dejar para luego la rencilla por el posicionamiento.
Nelsonencar10@gmail.com






