Mi dilecto amigo Luis Estrella, me dedicó un artículo en respuesta a mi pregunta sobre el fenómeno social Santiago Matías (Alofoke), el cual leí completo… y le voy a hablar claro, sin mucha vuelta y en dominicano de a pie.
Inicias por lo alto, con Albert Camus, Byung-Chul Han y Moisés Naím… heavy, profundo, intelectual. Pero hay algo que no me cuadra: estás analizando un fenómeno popular con lentes demasiado académicos, y eso a veces te hace perder de vista lo esencial: la realidad de la calle.
Porque el fenómeno de Santiago Matías no se explica solo con “vacío existencial” ni “suicidio ideológico”. Eso suena bonito en papel, pero aquí en República Dominicana hay otra dinámica.
Te lo pongo fácil:

Santiago no es un accidente, es una respuesta.
Una respuesta a medios tradicionales que durante años ignoraron a un pueblo.
Una respuesta a una juventud que quería voz, pero no tenía micrófono.
Una respuesta a un sistema donde si tú no eras “de los de arriba”, simplemente no existías.
Entonces viene Santiago, con un celular, sin permiso de nadie, sin apellido pesado, y conecta.
¿Y por qué conecta?
Porque habla como la gente habla.
Porque pone temas que la gente quiere oír.
Porque le dio plataforma a talentos urbanos cuando nadie los respetaba.
Eso no es manipulación automática. Eso también es democratización.
Claro, ¿hay contenido que se puede criticar? Sí.
¿Hay momentos de exageración, controversia y show? También.
Pero reducir todo a “charlatanería” es simplificar demasiado un fenómeno que es mucho más complejo.
Porque si vamos a hablar de influencia, entonces hay que hablar completo:
Ha generado empleos.
Ha impulsado carreras artísticas.
Ha cambiado la forma en que se consume comunicación en RD.
Ha obligado a los medios tradicionales a modernizarse.
Eso no lo hace cualquiera.
Y ojo, Luis, aquí es donde te la pongo MASAMBULA:
Tú hablas de gente “engañada” o “seducida”, pero ¿no será que hay una desconexión entre los intelectuales y lo que realmente quiere el pueblo?
Porque es más fácil decir “la gente está equivocada”… que preguntarse por qué piensa como piensa.
Y otra cosa: comparar el éxito de figuras populares con decadencia social… eso hay que cogerlo con pinzas. Porque entonces estamos diciendo, indirectamente, que lo que gusta al pueblo es inferior. Y ahí entramos en un terreno peligroso.
Al final, Santiago Matías no es perfecto.
Pero tampoco es un simple “charlatán digital”.
Es un producto de su tiempo, sí…
pero también es un constructor de ese tiempo.
Y como aquí no venimos a cerrar temas, sino a prenderlos, te dejo 3 preguntas claras, Luis, para que las respondas en tu próximo artículo:
Si Santiago Matías es un “charlatán” que manipula masas… ¿cómo explicas el impacto positivo real que ha tenido en la economía digital y el entretenimiento dominicano?
¿No crees que analizar fenómenos populares solo desde la filosofía europea puede desconectarse de la realidad social caribeña?
Si el pueblo consume ese contenido de manera masiva… ¿el problema es el contenido o es que las élites nunca han sabido conectar con la gente?
Aquí hay tema.
Y este debate apenas comienza.





