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Las escuestas: entre la percepción y la realidad (II)

Las escuestas: entre la percepción y la realidad (II)

14 mayo 2026 Angel Sánchez Opiniones

La nueva encuesta Gallup-Diario Libre del 2026 no solamente trae números.

Trae un mensaje político extremadamente profundo sobre lo que podría pasar en la República Dominicana rumbo al 2028.

Y el mensaje es simple:  El país entró oficialmente en modo segunda vuelta. Eso, en términos políticos, cambia absolutamente todo.

Durante los últimos años, República Dominicana venía viviendo un fenómeno poco común: elecciones prácticamente definidas antes de llegar al día final. Pasó en el 2020. Pasó en el 2024. Luis Abinader logró construir una mayoría tan sólida que terminó rompiendo el esquema tradicional de competencia cerrada.

Pero la Gallup del 2026 dice otra cosa: dice que el tablero volvió a abrirse.

El PRM aparece en primer lugar con 30.4%, mientras Fuerza del Pueblo y el PLD aparecen prácticamente empatados con 19.6% y 19.5%. Y lo más impactante no es solamente eso. Lo más fuerte es que un 23.5% dice no simpatizar con ningún partido político.

Ese número es una bomba silenciosa, porque significa que casi una cuarta parte del país todavía no tiene dueño político.

Y cuando en un país existe un porcentaje tan grande de ciudadanos sin identificación partidaria fuerte, las elecciones dejan de depender de estructuras tradicionales y comienzan a depender de emociones, narrativas, percepción de liderazgo y acontecimientos futuros.

Aquí es donde la política se pone peligrosa, porque esta encuesta está revelando varias cosas al mismo tiempo.

Primero: el PRM sigue siendo la principal fuerza política del país. A pesar del desgaste natural del poder, sigue encabezando la simpatía partidaria nacional. Eso significa que el oficialismo todavía conserva estructura, narrativa y capacidad electoral.

Pero también revela algo importante, el PRM ya no tiene hoy la fuerza aplastante que tenía Luis Abinader rumbo al 2024. Y eso tiene lógica, Luis era un fenómeno político particular: oposición fuerte, imagen fresca, discurso anticorrupción, pandemia, deseo de cambio, liderazgo presidencial consolidado.

Sustituir una figura presidencial fuerte nunca es fácil. Y aunque David Collado domina internamente el PRM, todavía no posee el mismo peso político estructural que Luis Abinader como candidato nacional consolidado.

Ahora bien, donde la encuesta se vuelve verdaderamente explosiva es en la oposición, porque el empate técnico entre Fuerza del Pueblo y el PLD no representa fuerza… representa división. Y esa división podría terminar decidiendo las elecciones del 2028 incluso antes de comenzar.

Aquí hay algo que mucha gente no quiere aceptar: la oposición dominicana todavía no ha resuelto quién es realmente el principal adversario del PRM. Y mientras FP y PLD sigan compitiendo entre ellos por el mismo espacio político, el oficialismo seguirá teniendo ventaja estratégica.

Porque ambos partidos están pescando en el mismo lago: voto peledeísta tradicional, voto conservador, voto nostálgico, estructuras municipales viejas, antiguos dirigentes del PLD.

En otras palabras: la oposición está fragmentando su propia fuerza. Y eso beneficia automáticamente al PRM.

Ahora bien, aquí viene la pregunta más delicada de todas: ¿Qué podría pasar entre FP y PLD?

Existen solamente tres escenarios reales.

Primer escenario: la Fuerza del Pueblo termina absorbiendo lentamente al PLD.

Ese escenario parece el más natural actualmente, Leonel Fernández sigue siendo la figura opositora más fuerte individualmente y la FP mantiene más capacidad de crecimiento emocional y narrativa que el PLD, que todavía luce golpeado desde la derrota del 2020.

Si eso ocurre, muchos dirigentes y votantes peledeístas podrían migrar poco a poco hacia Leonel buscando “voto útil”.

Segundo escenario: el PLD logra renovarse y revive competitivamente, pero para eso necesita algo que todavía no aparece: liderazgo claro.

Y la misma encuesta prácticamente lo admite cuando señala que el PLD sigue sin resolver su dirección política interna. Un partido sin liderazgo definido normalmente pierde fuerza con el paso del tiempo.

Tercer escenario: se produce una alianza opositora.

Y aquí es donde el 2028 podría explotar políticamente. porque si FP y PLD entienden que separados no pueden vencer al PRM, eventualmente podría comenzar una presión social y política para construir algún tipo de acuerdo electoral.

Pero eso también tiene un problema enorme: los egos políticos.

Porque una alianza real implicaría decidir: quién sería candidato, quién controla el poder, quién cede espacios, quién manda.

Y en política, muchas veces las derrotas ocurren porque nadie quiere ceder.

Ahora bien, la parte más importante de toda esta Gallup es otra.

Por primera vez en muchos años el país comienza a visualizar claramente la posibilidad de una segunda vuelta presidencial. Y cuando un país entra psicológicamente en escenario de segunda vuelta, el comportamiento político cambia totalmente.

¿Por qué? Porque ya no se trata solamente de quién llega primero.

Se trata de quién genera menos rechazo, quién puede sumar aliados, quién conserva más votos en una segunda etapa, quién tiene más capacidad emocional de crecimiento.

Y ahí es donde todo se vuelve impredecible. porque una segunda vuelta no es solamente una elección. Es una guerra de supervivencia política.

Ahí se rompen alianzas, aparecen pactos inesperados, los discursos cambian, y las emociones dominan más que la razón.

Por eso esta Gallup del 2026 probablemente sea mucho más importante de lo que mucha gente cree, porque tal vez no está diciendo quién ganará el 2028, pero sí está diciendo algo extremadamente poderoso:

La era de las víctorias cómodas podría estar terminando en República Dominicana.

Y cuando un país entra en equilibrio político otra vez, cualquier movimiento puede cambiar la historia.

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